Por qué elegir libres de azúcar y edulcorantes artificiales

¿Por qué elegir macrobiótica?

AZÚCAR

Si pretendemos llevar una dieta que no perjudique nuestra salud, el primer ingrediente que deberíamos eliminar de nuestra lista de la compra, sin lugar a dudas, es el azúcar. No resultará una tarea nada fácil ya que se encuentra camuflado en una gran variedad de productos.

No fue hasta finales del siglo XIX, con el desarrollo de las plantaciones y la implantación industrial de los métodos de extracción del azúcar de la remolacha, cuando se empezó a popularizar su consumo entre la población. Y al descubrir la industria alimentaria su gran poder adictivo y el aumento de las ventas que esto podría suponer en sus productos, se fue introduciendo cada vez en más artículos. No sólo en la repostería, productos elaborados y todo tipo de salsas, sino que sustancias como el tabaco, el pan, la sal, el salmón ahumado o el jamón serrano, no se libran de su dosis de azúcar. Muchas personas consumen gran cantidad de esta sustancia sin ser conscientes de ello y desconociendo por completo sus consecuencias. Así se calcula que hemos pasado de tomar desde unos 2-3 kg. de azúcar por persona y año a alrededor de 70 kg. en la actualidad.

¿Pero qué es realmente el azúcar?
El azúcar es un carbohidrato y está formado por moléculas de hidrógeno, oxígeno y carbono. Los carbohidratos pueden ser simples o complejos, dependiendo del número de unidades que formen sus moléculas. Los simples, como es el caso del azúcar, la miel o los zumos de frutas, pasan a la sangre muy rápidamente, subiendo bruscamente el índice glucémico y produciendo un bienestar y una energía rápida que vendrán seguidos de un estado de hipoglucemia y que requerirá de nuevo la ingesta de más azúcar para volver a equilibrarse, entrando así en un peligroso círculo vicioso.

Y los carbohidratos complejos, formados por cadenas de unidades más largas, lo que hará que su digestión sea más lenta y su entrada en el torrente sanguíneo gradual y contante, proporcionando de este modo una energía estable y duradera. Los encontramos en los cereales integrales, las verduras o las legumbres.

Por otro lado, es importante que sepamos diferenciar entre dos términos que se suelen confundir cuando hablamos del azúcar:

—El azúcar común, sustancia química de laboratorio obtenido a partir de la caña de azúcar o de la remolacha, cuyo único componente químico son moléculas de sacarosa formadas por glucosa condensada con fructosa.

—Y los azúcares, término utilizado para designar a todas las moléculas formadas por unidades de glucosa y/o fructosa presentes en los alimentos de forma natural y que reciben distintos nombres dependiendo de su estructura química: fructosa, lactosa, glucosa y almidón.

Por lo tanto, es un gran error, que cometen incluso algunos nutricionistas, no diferenciar entre ambos ya que sus estructuras químicas son diferentes y afectan al cuerpo y sus funciones de forma profundamente distinta.

La sacarosa pura o azúcar son calorías vacías y carece absolutamente de cualquier valor nutricional, mientras que la glucosa es un material clave para el metabolismo de plantas y animales, y una sustancia imprescindible para el ser humano. Muchos alimentos se convierten en glucosa dentro del cuerpo como elemento esencial para la sangre, el sistema nervioso, los músculos, el hígado, y para todo el organismo en general e interviniendo en un gran número de funciones corporales.

A diferencia de otros alimentos como las frutas y las verduras que contienen glucosa y fructosa, el azúcar no va acompañado de otras sustancias necesarias para su correcta metabolización, como son vitaminas (especialmente del grupo B), fibra, minerales (principalmente magnesio) y oligoelementos, teniendo el cuerpo que recurrir a sus reservas y produciendo todo tipo de desequilibrios y perjuicios tras su ingestión.

¿Qué daños nos puede ocasionar el azúcar?
Todo el mundo asocia su consumo al hecho de coger algunos kilos y, a la larga, a una posible diabetes, pero son muchísimas más las consecuencias derivadas de su presencia en nuestra dieta. Quizá el que no tengamos mejor información al respecto puede ser, entre otros factores, al hecho de que sea Coca-Cola la encargada de presentar a la Unión Europea los informes referidos a los efectos de su ingesta, para que posteriormente se hagan las correspondientes recomendaciones dietéticas a la población. El poder y la presión que ejerce la industria de la alimentación y los lobbies a las clases políticas es tremenda y muy especialmente el  de la gran industria del azúcar.

Pero cada vez hay más estudios que demuestran que hay una interminable lista de inconvenientes derivados de su consumo:

—Diabetes. El azúcar entra en el torrente sanguíneo de forma muy brusca, provocando que el páncreas segregue una gran cantidad de insulina para poder transportarlo a los órganos. Este estrés al que se ve sometido hace que se debilite y sea menos eficiente, impidiendo a corto plazo una buena asimilación de los alimentos, y a largo plazo, la aparición de diabetes.

—Hipoglucemia reaccional o reactiva. Como consecuencia del estrés pancreático y los picos de insulina al que el cuerpo se ve sometido, se desarrolla la hipoglucemia acompañada de sensación de cansancio, irritabilidad, así como de numerosos trastornos psicológicos como hiperemotividad, nerviosismo, agresividad y debilitamiento general.

—Obesidad y sobrepeso. Cuando el cuerpo no puede almacenar el exceso de glucosa, lo almacena en forma de grasa, que no sólo provoca un aumento de peso que puede afectar estéticamente, sino que también nuestros órganos internos se ven saturados por esta grasa que impide su buen funcionamiento.

—Descalcifica. Y aún más cuando se combina con harina refinada. Bloquea el metabolismo del magnesio, impidiendo por lo tanto, la absorción del calcio y aumentando la excreción urinaria del mismo.

—Destruye la estructura ósea. Afecta al esmalte dental y origina la aparición de caries y aunque no lo veamos, la misma acción corrosiva que produce en la dentadura también la realiza en el resto de nuestros huesos.

—Impide la correcta asimilación de carbohidratos produciendo fermentaciones y putrefacciones y favoreciendo la proliferación de parásitos intestinales (lombrices).

—Acidificante extremo. Para recuperar el equilibrio ácido-alcalino el cuerpo debe recurrir a sus reservas minerales, especialmente sodio, potasio, calcio y magnesio.

—Fuerte carácter oxidante, lo que supone la producción de radicales libres, altamente cancerígenos.

—Distorsiona el sistema hormonal.

—Debilita el sistema de enzimas afectando a la descomposición de los alimentos que el sistema inmune confundirá con invasores y a la larga provocando alergias alimentarias.

—Debilita el sistema inmunológico. Al provocar la disminución de la producción de fagocitos necesarios para la destrucción de virus y bacterias invasoras, disminuye las defensas para prevenir y controlar infecciones.

—Propicia la aparición de enfermedades crónicas. Las altas concentraciones de azúcar en sangre dañan las estructuras moleculares de las proteínas provocando la aparición de enfermedades degenerativas.

—Perjudica la flora intestinal favoreciendo la infección por parte de levaduras como la Cándida albicans, bacterias y parásitos, ya que disminuye la capacidad de los glóbulos blancos para deshacerse de ellas.

—Provoca hiperacidez estomacal.

—Aumenta el colesterol y otros lípidos en sangre que afectarán al sistema cardiovascular.

—Incrementa el riesgo de cáncer. Al afectar a las enzimas que nos defienden de los radicales libres, aumenta el número de estos, disminuyendo el oxígeno celular y produciendo mutaciones celulares cancerígenas.

—Altamente adictiva. Experimentos realizados con animales demostraron que su poder adictivo era superior al producido por la cocaína y de efectos similares en el organismo.

—Perjuicio del sistema nervioso que afecta de forma notable a nuestro estado anímico. Depresión, miedo, emociones incontroladas, falta de memoria, de concentración, hiperactividad, delincuencia.

—Tiene un gran impacto en el cerebro ya que estimula la generación de adrenalina generando desórdenes en nuestra actividad mental y emocional en general.

—Acelera el envejecimiento de los tejidos. El exceso de glucosa deteriora el colágeno presente en el organismo, volviéndolo más rígido, provocando la flacidez y el descolgamiento de la piel.

El azúcar y los niños:
La nutrición adecuada en la niñez y la adolescencia es vital para garantizar que su potencial de desarrollo sea óptimo.

Los estudios confirman la influencia del consumo de productos azucarados en el rendimiento escolar y en el comportamiento, ya que tras su ingesta la concentración mental disminuye y se produce una hiperactividad inicial que pasará a un estado de melancolía y otras alteraciones del comportamiento en principio inexplicables para los padres.

Además, los hará más propensos a la aparición de caries, de infecciones, y en la edad adulta, tendrán más riesgo de contraer diabetes, cáncer, enfermedades coronarias,…

En una sociedad en la que el azúcar se encuentra camuflado cada vez en más sustancias y siempre forma parte de cualquier acto social o celebración, los niños pueden resultar de los más perjudicados ante una actitud pasiva y poco responsable por parte de sus padres.

OTROS EDULCORANTES ARTIFICIALES
Aunque el azúcar sea el más extendido existen otros endulzantes químicos ampliamente utilizados:

—Melazas residuales o fermentadas químicamente: productos resultantes de la cristalización del azúcar. Aunque tienen algunos minerales también contienen gran cantidad de sustancias químicas procedentes de su extracción y disparan el índice glucémico.

Azúcar moreno: azúcar que no se ha limpiado tanto como el blanco y está mezclado con melazas. Por lo tanto, aunque conserva algo de minerales y vitaminas en comparación con el blanco, la cantidad es insignificante, y además también contiene todos los contaminantes de las melazas. Por lo tanto, no representa ninguna ventaja respecto al consumo de azúcar blanco.

Azúcar integral, panela o de rapadura: jugo de caña evaporado por calentamiento o liofilización, método que permite que conserve cantidades poco significativas de minerales y vitaminas de la caña de azúcar. Aunque no deja de ser azúcar, es el menos dañino.

Fructosa o levulosa: sustancia sin vitaminas, minerales ni fibra, obtenida a partir del azúcar blanco por un proceso enzimático o químico mucho más barato. Al tratarse de fructosa y no glucosa, no eleva bruscamente el índice glucémico y es tolerada por los diabéticos, sin embargo, con el tiempo sube los triglicéridos y provoca daños de consideración en el hígado.

Glucosa o dextrosa: químico no cristalizado obtenido a partir del almidón, generalmente de la patata. Abundante en las golosinas.

Jarabe de maíz o isoglucosa: obtenido en un proceso similar al anterior pero procedente del almidón del maíz.

Miel: compuesta por glucosa y fructosa y con una mínima proporción de minerales. La mayoría de la que se comercializa actualmente está tratada y es miel de azúcar, ya que se les facilita a las abejas azúcar para que produzcan con más rapidez, resultando en algunos casos, sacarosa pura hasta en un 65%. Contiene pequeñas cantidades de ácido fórmico, lo que explica su poder antiséptico y su utilidad para efectos medicinales si se trata de miel de abeja ecológica íntegra y con poco tiempo de recolección.

Polioles (sorbitol, manitol, xilitol,…): utilizados en los chicles por su sensación de frescor. Están presenten en productos naturales pero su extracción no es rentable, por lo que son producidos industrialmente por hidrogenación catalítica de la glucosa en la hidrólisis del almidón. Aunque a medio y largo plazo aún están por descubrir algunos de sus efectos, intensifican el trabajo de la flora microbiana en el intestino creando irritación y problemas laxantes y con el tiempo agujereando los intestinos. En general, todos resultan perjudiciales para el organismo.

Aspartamo: sintético altamente tóxico y retirado del mercado desde 1974 a 1981. Daña gravemente el sistema nervioso central, cancerígeno en animales, y sospechoso de contribuir a la aparición de artritis, síndrome de fatiga crónica, alzheimer, depresión,…

Sacarina: sintético derivado del alquitrán y prohibido en algunos países como Canadá y Japón por la posibilidad de provocar cáncer de vejiga entre otras enfermedades.

Ciclomato: edulcorante bajo en calorías utilizado en refrescos. Prohibido en Estados Unidos desde 1970. Puede producir cáncer de testículos.

Resulta inconcebible que especialmente desde las autoridades sanitarias no se nos alerte de este lado tan oscuro, silenciado y amargo del azúcar y resto de endulzantesartificiales tan extendidos en la industria alimentaria.

ENDULZANTES NATURALES

Aunque La espiral NO los utiliza por distintas razones, existen en el mercado endulzantes naturales que resultan interesantes de mencionar:

Estevia: procede de una planta de América del Sur conocida desde hace siglos por los indígenas y  cuenta con importantes propiedades medicinales. Es tolerada por los diabéticos y resulta tonificante para el hígado, el bazo y el páncreas.

En los últimos años se comercializan productos obtenidos a partir de la estevia, pero que carecen de estas propiedades y a los que se le han añadido químicos en su proceso de transformación.

Sirope de arce: se consigue a partir de la savia del árbol del arce una vez se ha evaporado el agua. Su proceso de elaboración no es nada rentable, se necesitan 40 litros de sabia para un litro de sirope.

Sirope de ágave: proviene de un cactus y era utilizada por los incas y aztecas. Su calidad depende mucho del proceso de elaboración utilizado para su obtención.

Miel de abeja: siempre que sea íntegra, ecológica y con poco tiempo de recolección. Contiene glucosa, fructosa y una mínima proporción de minerales. Es un azúcar de muy rápida absorción.